Con una extensión de mas de 13 hectáreas, la Quinta de la Fuente del Berro tuvo un  primer dueño que fue el Duque de Frías, que era Condestable de Castilla y que le puso el nombre de Miraflores.
En 1.630, Felipe IV compró la finca que estaba regada por el Arroyo Abroñigal y que tenía construido un palacete, jardines, fuentes, estanques y gran cantidad de árboles frutales.
A lo largo de los siglos, La Fuente del Berro ha tenido diferentes dueños o inquilinos hasta que en 1.948, fue comprada por el Ayuntamiento de Madrid, cuando ya era considerado jardín histórico artístico.
Actualmente el Parque es un maravilloso remanso de paz, a pesar de estar bordeando la M-30, con una gran fuente en forma de jarrón que recibe a los visitantes en la entrada.
Los estanques, la frondosidad de muchas de sus zonas o las praderas en distintos desniveles, hacen de él uno de los parques mas hermosos de Madrid.
Y la fuente que da nombre al Parque sigue existiendo, con un agua deliciosa que se puede beber, mientras nos refugiamos de las altas temperaturas del verano.
También podemos contemplar la estatua del escritor ruso Pushkin o la de Bécquer, así como esculturas abstractas.
La entrada principal está en la Calle Enrique D´Almonte, s/n, aunque hay un total de seis entradas. El horario de apertura es de 8 de la mañana a 11,30 de la noche.
Un parque delicioso y muy bien cuidado.

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