martes, febrero 20, 2024

La Ternura: Un remolino de emociones y Shakespeare en escena

En el escenario de la comedia romántica y las aventuras, el director Alfredo Sanzol teje una narrativa cautivadora en “La Ternura”, una obra teatral que explora el intrincado laberinto del amor y el sufrimiento. A través de esta travesía emocional, Sanzol destaca la importancia de arriesgarse en el amor y la necesidad de abrazar la ternura en una sociedad donde esta cualidad a menudo se subestima.

Esta pieza ganadora del Premio Max al Mejor Montaje en 2019, emana la premisa de que el amor no puede ser domesticado ni protegido. En cambio, Sanzol nos insta a lanzarnos al abismo del amor, sin importar las posibles heridas que pueda infligir. “La Ternura” nos recuerda que el amor, verdadero y profundo, requiere valentía y vulnerabilidad, ya que es imposible amar sin exponerse a la posibilidad del dolor.

El eje central de la obra es la ternura, un sentimiento de cariño entrañable que la Real Academia de la Lengua Española define. Sanzol utiliza esta cualidad como hilo conductor para explorar las interacciones y relaciones entre los personajes. A través de un enredo ingeniosamente tejido, la trama se desenvuelve en medio de risas y emociones crudas.

La travesía de “La Ternura” nos transporta a una época en la que las decisiones de las mujeres estaban preestablecidas, incluyendo a quién se casarían y bajo qué condiciones. Sin embargo, la Reina Esmeralda, magistralmente interpretada por Llum Barrera, emerge como una figura rebelde y magistral. Esmeralda desafía las convenciones de su época y se embarca en una aventura audaz para proteger a sus hijas del destino al que ella misma se vio sometida. Su deseo de libertad y su lucha contra las expectativas de la sociedad se convierten en un faro que guía la historia.

La influencia de Shakespeare es palpable en “La Ternura”, como señala el propio Sanzol en sus notas de autor. A través de diálogos y situaciones ingeniosamente construidas, los títulos de catorce comedias de Shakespeare se entrelazan en la trama. Este homenaje al renombrado dramaturgo añade una capa adicional de profundidad y sofisticación a la obra, llevando a los espectadores a través de reminiscencias de clásicos como “Mucho ruido y pocas nueces” y “Sueño de una noche de verano”.

El elenco de actores da vida a estos personajes, infundiendo la obra con emociones que se sienten palpables desde el asiento más alejado. Desde la interpretación magistral de Llum Barrera como la valiente Reina Esmeralda hasta la química entre los Leñadores Marrón, Azulcielo y Verdemar (Juanan Lumbreras, Carlos Serrano, Juan Ceacero y Juan Vinuesa), cada actor aporta una dimensión única al escenario. Las Princesas Rubí y Salmón (Ana Cerdeiriña, Eva Trancón, Natalia Hernández, Sandra Ferrús y Paloma Córdoba) encarnan la dualidad del amor y la determinación en medio de la tormenta.

“La Ternura” no solo entretiene, sino que también deja una reflexión sobre la importancia de abrazar la vulnerabilidad en nuestras vidas. Alfredo Sanzol nos recuerda que, sin ternura, una sociedad está destinada a la guerra interna y al aislamiento. A través de esta obra, nos invita a reconsiderar nuestra percepción del amor y a apreciar la belleza de la conexión humana.

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