El 8 de Mayo de 1.561, el rey Felipe II tomó la decisión de establecer en Madrid la capital de España, de forma permanente. Este hecho cambió para siempre el destino de la ciudad.
Anteriormente había estado en Valladolid, Toledo y otras ciudades, ya que la capitalidad se trasladaba allá donde estuviera el rey.
Se ha dicho que las razones por las que Felipe II tomó esta decisión fueron dos: Por la situación geográfica de Madrid y por amor.
La primera es evidente, Madrid está situada en el centro de la península. La segunda es bastante mas romántica.
Después de dos matrimonios fracasados, Felipe II estaba felizmente casado con Isabel de Valois, a la que adoraba.
A la reina no le gustaba el clima de Toledo, donde estaban establecidos.
Isabel había llegado a España para su matrimonio con solo 14 años y aunque no era de gran belleza, tenía el encanto de la juventud.
Esbelta, de ojos oscuros y piel muy blanca, al gusto de la época, amaba el lujo y nunca quiso ponerse dos veces el mismo vestido.
Felipe II accedió a los deseos de su esposa, trasladando la corte a Madrid, donde el clima era algo mas suave.
Entonces comenzó la transformación de la ciudad, donde fueron estableciéndose los nobles en palacetes, buscando la proximidad de la corte.
El crecimiento demográfico fue enorme, pasando de 30.000 a 100.000 habitantes en pocos años.
La reina pudo disfrutar pocos años de Madrid. Murió a los 23 años y sus restos mortales descansan en el Monasterio de El Escorial.
La única vez que se vió llorar al rey Felipe II fue cuando murió su tercera esposa. Había vivido los años mas felices de su vida.

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