Si paseamos actualmente por la Plaza de la Cebada, es difícil imaginar la cantidad de ejecuciones públicas que se han hecho en ella durante siglos.

Construida sobre un antiguo cementerio árabe, ha sido durante la Inquisición lugar donde se quemaba y se torturaba a cualquier persona acusada de herejía o brujería en los siglos XV y XVI

Mas tarde la Plaza se reconvirtió en el sitio donde los agricultores venían a vender las legumbres o cereales que cultivaban, sobre todo cebada para los caballos, empezando a llamarse Plaza o Plazuela de la Cebada.

Hasta 1.790 las ejecuciones públicas se estaban celebrando en la Plaza Mayor, pero en agosto de ese año hubo un gran incendio que permaneció nueve días y quemó mas de 50 edificaciones.

Todo estaba preparado para la ejecución de un médico francés que había intentado asesinar al Conde de Floridablanca y no quisieron suspenderla. Trasladaron el patíbulo a la Plaza de la Cebada y quedó establecido durante muchos años este sitio para las posteriores ejecuciones.

El pueblo acudía a verlas, avisados por las campanas de las iglesias, convirtiéndose en espectáculos para la muchedumbre.

En la Plaza de la Cebada de Madrid se ejecutó desde el bandolero Luis Candelas a el General Rafael de Riego, por nombrar a solo dos de los muchos que pasaron por el patíbulo.

En 1.870 se construyo en la plaza un mercado cubierto de hierro forjado, siguiendo el estilo de Eiffel para construir la torre parisina. Fue derribado a mediados del siglo XX y en su lugar se construyó el actual colorido mercado de 6.000 metros cuadrados en dos plantas.

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